Balón en la Red: #YoViAChapoCapitán

Fuente: César Huerta

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Años atrás, la primera vez que nos sentamos para un mano a mano, en Verde Valle, me atreví a darle un consejo, una vez terminada la entrevista: “Levanta la mirada y ve siempre a los ojos de quien te esté cuestionando”. Había contemplado el suelo durante gran parte de la charla. El joven rojiblanco tomó de buena forma la recomendación.

Jesús Sánchez comenzaba a llamar la atención como un prometedor volante por derecha en el Deportivo Guadalajara. Nació en San Luis Río Colorado, Sonora, pero él responde de inmediato cuando alguien le grita “¡Puro Caborca!”, pues se mudó a esa población cuando tenía apenas dos años. Es el menor de la familia. Sus hermanas mayores son Karla, Karina y Karen.

En los Héroes de Caborca, de Tercera División, fue detectado y llamado para integrarse a las fuerzas básicas de Chivas en 2008. El 7 de agosto de 2010 debutó en Primera División con el Rebaño Sagrado. Todo pintaba bien hasta que el puesto de volante fue ocupado por gente con mayor experiencia. Al “Chapo” se le retrasó entonces a la lateral derecha.

A partir de entonces, un calvario. Unas veces por lesiones y otras, la mayoría, por una evidente falta de oficio defensivo que le generó infinidad de críticas. Pocos futbolistas han recibido tantos señalamientos como Jesús Sánchez. Miles de aficionados pidieron durante largos torneos su salida del equipo.

Los adjetivos eran despiadados: acabado, bulto, incapaz… por decir lo menos. Soportar un entorno como ese no es cosa sencilla. “El ser ecuánime fue algo fundamental para estar ahora aquí. Las críticas son válidas mientras sean constructivas. He tenido muchos altibajos, no estuve en mi mejor nivel, pero no soy yo quién para juzgar a quienes me critican, sus razones tendrán”, ha dicho él mismo.

Pasaron técnicos por Guadalajara. Ninguno determinaba su salida del club, pero tampoco le brindaban confianza para adueñarse de un puesto. Poco a poco, fue relegado. Para el Clausura 2015, disputó apenas 32 minutos. El torneo siguiente, 269. Prácticamente nada. No se desesperó. Tuvo paciencia. Esperó su oportunidad.

Tres partes intervinieron. Primero, el departamento psicológico del club, encabezado por Cecilia Ramírez. El trabajo mental con el “Chapo” Sánchez ha sido adecuado, para no dejarlo caer. Para hacerle entender que no estaba acabado, por más que mucha gente afirmara que su carrera carecía de futuro.

En segundo lugar, el técnico Matías Almeyda. El argentino es conocido por la brillantez de su discurso. Dentro del vestidor, es apreciado pos sus jugadores. Se preocupa por cada uno y trata de estar siempre cerca. Lo que ha trabajado con Jesús Sánchez en lo anímico es sumamente destacado. Lo convenció de que en sus pies había futbol a prueba de críticas. Que era cuestión de explotarlo. Que debía disfrutar de la cancha sin importar los comentarios fuera de ella.

Y en tercero, lo más importe: el carácter del propio “Chapo”. Fuerza de voluntad. Amor propio. Orgullo. Perseverancia. Decisión irrevocable de nunca renunciar a la persecución de un sueño. Jesús Sánchez es un caso ejemplar. Como en su momento lo fue Miguel Layún. El sonorense ha superado las más duras críticas para convertirlas en aplausos.

Hoy, sorprende a propios y extraños con su eficacia defensiva y su aporte ofensivo, desde esa posición en la que parecía destinado al exilio: la lateral derecha. Hoy, está convertido en un líder. Tanto, que el sábado pasado, en la victoria sobre Jaguares por 2-0, portó el gafete de capitán, ante la ausencia de Salcido, Pereira y Alanís, lo que llevan preferencia para eso.

No fue un dedazo. El grupo lo eligió para portar el gafete. Técnico y jugadores confiaron en él para esa función, porque su caso es vivo ejemplo de lo que cualquiera, no sólo en el futbol, debería insistir para alcanzar un sueño. Aquel joven que años atrás miraba al suelo, ha visto de frente la crítica, la encaró, la venció y logró lo que para muchos era impensable: convertirse en titular indiscutible de Chivas. Fue del #ChapoRetírate al #YoViAChapoCapitán y eso es digno de aplauso.

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