¿Qué pasa con “Gullit” y “Gallito”?

cesar huerta

Fueron largamente anhelados. Draft tras draft, el Guadalajara suspiraba por tenerlos en sus filas. León simplemente se negaba a venderlos. José Luis Higuera logró lo que ningún dirigente de Chivas antes que él: convencer al cuadro guanajuatense de soltar primero a Carlos Peña y seis meses después a José Juan Vázquez. Refuerzos de lujo que hoy flotan en la intrascendencia.

Entre ambos, el Rebaño Sagrado invirtió 15 millones de dólares. Fueron parte del que en su momento era el mejor medio campo del futbol mexicano. Y el cuadro tapatío, cuyo mercado es exclusivamente de jugadores nacionales, puso la mira en ellos. Tardó dos años en traerlos. Y ahora que los tiene, no son titulares. ¿Qué pasa con “Gullit” y “Gallito”?

El caso de José Juan Vázquez es meramente futbolístico. El “Gallito” llegó como el mejor contención del país. Arrancó el torneo como titular, pero Michael Pérez le arrebató el puesto cuando volvió de los Juegos Olímpicos. Así, el refuerzo fue condenado a la banca. Ha tenido participación sólo en cinco de los 11 encuentros disputados, tres de inicio y dos entrando de cambio. En total, 259 minutos de actividad.

Para nada ha sido una contratación tan redituable como se esperaba. Pero no hay nada turbio alrededor. No es que se lleve mal con el técnico. La gente cercana al vestidor asegura que ha tenido una buena adaptación a los compañeros. Simplemente se topó con un jugador en mejor momento. Lo que ha rendido Pérez en el campo no deja lugar a dudas. Es el “motor” del medio campo.

En el esquema del técnico Matías Almeyda solo hay lugar para un recuperador junto a un volante mixto, como lo define el propio argentino. Hoy, esos puestos tienen dueño: Michael Pérez y Orbelín Pineda. Cuando el “Gallito” recupere el nivel que se le conoce, pondrá entonces competir por un lugar en el 11 inicial.

El caso de Carlos Peña es completamente distinto. En su desempeño del actual torneo influyen factores anímicos, físicos y personales. Su primer torneo en Chivas había sido bueno: participó en 17 encuentros, 13 de ellos como titular y fue el mejor anotador, con 7 tantos, pero en la Liguilla, falló un penal contra América, en la Vuelta disputada en el Estadio Azteca. La afición no le perdona desde entonces.

Ha sido abucheado y duramente cuestionado. En lo anímico, eso le ha pesado. No tiene la comodidad de León, donde era “consentido” por los seguidores. Aquí, la afición rojiblanca lo silba incluso al ingresar de cambio, antes de darle oportunidad de mostrar su futbol. Es un jugador distinto, de condiciones únicas, pero mentalmente no vive un buen momento.

También lo físico le ha pesado en el actual torneo, en el que ha disputado siete encuentros, sólo tres como titular, para 347 minutos de los 990 posibles. Los últimos tres partidos, no ha estado ni en la banca debido a una lumbalgia. La molestia en la espalda es real, pero no es lo que más preocupa ahora mismo al cuerpo técnico.

El principal problema, cuentan los cercanos al vestidor, es personal. Carlos Peña atraviesa por dificultades con su pareja y el departamento psicológico del Guadalajara ha sido puesto a disposición para ayudarle lo más posible. El técnico Matías Almeyda, conocido por la importancia que le da siempre al lado humano, es consciente de que la situación no es sencilla.

Los rumores de una posible salida del club al término del actual torneo han comenzado a sonar. Pero el entrenador ha pedido recuperarlo en lo mental y futbolístico para obtener de él su máximo potencial, antes de tomar cualquier decisión. Por lo pronto, tanto “Gullit” como “Gallito” están lejos de lo que se esperaba. Refuerzos de lujo que flotan en la intrascendencia…

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